Introspecciones

La vida ante mí como un libro cuyas páginas son como cielos por los que me desplazo como un pez; o como un lienzo en el que me zambullo. Espectadora y nadadora de ríos metafísicos. Oliveira y La Maga: quizás maga de instantes olivéiricos en los que se hace presente el placer de saborear momentos triviales. Momentos que parecieran grabarse en alguna parte intangible de mí como una gran huella dactilar espiralada. Soy todo lo que hice, todo lo que me pasó, todo lo que decidí hacer con lo que me pasó e hice. Soy todo lo que hago, todo lo que me pasa, todo lo que decido hacer con lo que me pasa y hago. La claridad del sol a través de la ventana. El aire fresco. Mi pequeña Puffie recostada sobre mis piernas en esta habitación que comparto con quien elegí para acompañarme en la vida. Te elegí y quiero seguir eligiéndote, incluso los días en que no nos entendamos, aunque pudiera llegar a comunicarte lo contrario. La cotidianeidad sabe tan bien si estás vos en ella... Me encanta compartir(me) con vos; el gran equipo que formamos. El armonioso equilibrio entre similitud y complementariedad tanto física como emocional y en intereses. No me aburriría nunca de despertar a tu lado, de que desayunemos juntos. De los momentos que tienen tu mirada, tu sonrisa, tu sabor. No podría cansarme de tus caricias, de tus nalgueadas, de tus besos y abrazos. Te pido por sobre todas las cosas sinceridad. No me mientas, mi felpaz. No me ocultes intencionalmente nada ni busques maquillarme verdades así como yo no lo haré con vos. Sabés cuándo detesto y pueden afectarme las mentiras y la falsedad de una verdad incompleta.

-Aylin Llans

Abril 2024

No llego a hacerme idea de la gran cantidad de ceros que deben de haber delante de la coma y el uno que representan mi persona en el mundo, o los infinitos ceros que se sumarían si me pienso en el universo ni los que se restarían, si me centro en el impacto de mis acciones en otras vidas; me gustaría restar más de esos ceros para bien, no porque tenga esperanza en un buen futuro, hace tiempo dejé de tenerla. La esperanza es la vida misma defendiéndose decía Cortázar, yo no siento no estar viviendo por haberla perdido pero me da igual vivir, lo que no me da igual es el cómo. Hay tanto que no entiendo. La cantidad infinita de ceros cuando me pienso en el universo debe ser la misma que precede al coma uno que representa aquello que entiendo o sé. ¿No podíamos tener un manual de instrucciones claro? No me digas La Biblia que de claro no tiene nada y parece impuesta para controlar gente. ¿Qué motivo llevaría al creador de todo lo que conocemos a pedir fe? ¿Fe? ¿En qué parte la fe es compatible con ser libre? ¿Y si me suicidara? ¿Se me concedería dejar de existir? ¿O acaso tenemos la misma libertar que aquellos soldados que debían ir obligatoriamente a la guerra y si retrocedían los mataban? Creo que nunca voy a entender el porqué uno debería de estar agradecido con sus progenitores por haberle dado la vida. Es asombroso saber que todo esto existe pero innecesario también. ¿Acaso le rescatan a uno por traerle al mundo? ¿Traerle de dónde? Diferente es agradecer por lo que a uno le brindaron, por los momentos, por los esfuerzos. Gracias, ma, y gracias, pa. Los amo y perdono sus errores porque improvisaron en esta vida en la que todos estamos perdidos haciendo lo que nos sale como nos sale. Gracias por el amor, por los momentos. La paciencia y las tardes en familia. Gracias por dejarme jugar con barro, por la casita del árbol, las de sábanas, la de ladrillos. Por las manualidades, los collages. Gracias por dejarme ensuciar y entenderme cuando rompía. Por brindarme una infancia llena de aventuras y creatividad. Otra vez los ceros antecedidos del coma uno.

-Aylin Llans

Noviembre 2021

Entre paredes de un shopping. Barniz de hipocresía. Presunción de caretas. Personas que pasan una tras otra en dos direcciones totalmente opuestas y no se miran. Y estoy no estando, me siento como un maniquí detrás de un vidrio intangible observando el espectáculo. Todos ellos deben estar pensando, me pregunto qué, aunque no quisiera decepcionarme al saberlo. Veo sus pies que salen rápidamente de mi campo visual. Podría estar durante un prolongado tiempo mirando ese recorte espacial, hay tanto ahí, hay tanto en cada persona que pasa... Y todas ellas están sintiendo algo ahora, y van a sentir algo después habiendo sentido algo antes y así sucesivamente. Pienso en la cantidad incuantificable de huellas que habrán caminado sobre este espacio, la cantidad de historias, sentimientos y pensamientos que pasaron por aquí; pienso en la probabilidad de que alguna persona, en algún momento, haya pisado este lugar y pensado algo similar a lo que pienso yo, o que lo esté pensando en este momento en otro lugar. Pienso en las distintas realidades unidas en una y en todo aquello que escapa a mi percepción.

Quise durante mucho tiempo creer en el amor romántico como algo mágico, que había alguien para mí que al igual que yo no había logrado una conexión genuina. Alguien que de algún modo había hecho una distinción y reservaba las palabras más dulces para cuando algún día me conociera y necesitara expresar la intensidad que nunca había sentido antes. Quería creer que la idea de destino surgía cuando dos se elegían habiendo un "algo" especial y distintivo a todas las personas que uno había conocido. Quise creer algo que no tiene demasiado sentido en un mundo donde todo es pasajero. Donde las personas aman y des-aman y vuelven a amar y des-aman y vuelven a amar. Y tuve que renunciar a una idea que durante mucho tiempo y pese a todo me esforcé por salvar porque decidí construir con alguien que desde mi perspectiva no dejó una gota de magia para mí, agotó las expresiones profundas y desvaluó sus palabras. Tuve que aceptar resignadamente que la realidad es simplemente así. Que no puedo vivir paralelamente al mundo esperando encontrar lo que muy probablemente ni exista.